Trabajo

Modelos mentales

Si no te comunicás efectivamente, desperdiciás seis mil millones de perspectivas (el "resto" de la humanidad).

Modelos mentales Muchas veces nos encontramos discutiendo acerca de "la realidad", y nos cuesta entender por qué el otro no ve las cosas de la única manera correcta; o sea, la nuestra. Te proponemos cuestionarnos y ampliar las posibilidades de interactuar con los otros.

Si le preguntáramos al otro, nos diría que experimenta una sensación similar: él no puede creer cómo nosotros no vemos "la realidad", aquello que para él es obvio. Esto sucede porque cada uno se maneja con su propio modelo mental. El modelo mental funciona como el sistema operativo para las computadoras. Es el marco sobre el cual luego trabajan los programas, o en nuestro caso pensamos, reflexionamos, valoramos diferentes alternativas, tomamos decisiones, etc.

La existencia del modelo mental, si se limitara a estas consecuencias, nos sería fácil de comprender. La dificultad y el quiebre en nuestra forma de entender nuestra relación con el mundo exterior, radica en aceptar que el modelo mental también afecta nuestra percepción de "la realidad". Es decir, que según cómo se haya estructurado nuestro modelo mental, veremos diferentes cosas y de un modo diferente que el resto. Nuestros sentidos no pueden captar absolutamente todo lo que sucede. Nuestro modelo mental es el que determina los filtros a aplicar no solo en los pensamientos y decisiones, sino también desde la propia percepción de lo que sucede.

La conformación de nuestro propio y único modelo mental proviene de nuestra herencia genética, de la cultura en la cual nos criamos y desarrollamos, de nuestras primeras experiencias en la escuela y el hogar, etc.. No es algo inmutable, ni tampoco decimos que haya que modificarlo porque exista un modelo más correcto que otro. Tampoco es algo negativo el hecho de que exista y que lo utilicemos. Si para cada decisión que tomamos cada minuto tuvieramos que percibir absolutamente todo lo que sucede, pensar en todas las alternativas posibles, etc.. sería imposible vivir. El problema surge cuando seguimos actuando con el "piloto automático" de nuestro modelo mental a pesar de estar llegando a resultados insatisfactorios.

Lo que buscamos es que reconozcas la existencia de los modelos mentales, y que tengas la habilidad de frenar el "piloto automático" cuando detectás que vos y la otra persona están siguiendo diferentes caminos de percepción de la realidad y de toma de decisiones. Algunos autores han denominado a ese camino "Escalera de Inferencias".

A partir de este reconocimiento, te proponemos como herramienta comunicacional la escucha activa y la explicación activa. La única manera de incorporarlo a tu propia valija de habilidades es experimentándolo. Inicialmente te será anti-natural, pero con la práctica lo podés incorporar. Reiteramos que no es algo necesario para todo momento, sino solo cuando vemos que estamos llegando a resultados insatisfactorios, o preventivamente cuando las consecuencias de no coincidir en las decisiones con los otros pueden ser muy graves.

Escucha Activa (indagar)

= entender cómo el otro subió por su escalera

  • Explicá por qué indagás, y cómo esto se relaciona con tus preocupaciones, necesidades e intereses.
  • Descendé con el otro, lenta y amistosamente, por su escalera de inferencias.
  • Verificá tu entendimiento respecto a lo que dijo
  • No busques preparar una respuesta o una pregunta “matadora“.
  • Sólo concentrate en escuchar, intentá con toda tu inteligencia comprender el proceso de pensamiento del otro, y estate abierto a que surja una nueva perspectiva.
Explicación Activa (exponer)

= mostrarle al otro cómo subiste por tu escalera

  • Describí tus suposiciones y los datos que seleccionaste que “te llevaron” hasta ahí.
  • Explicá por qué entonces inferiste tus conclusiones, reconociendo que eso es lo que hiciste: inferir.
  • Compartí el contexto, tus creencias, valores, principios y objetivos en juego, por los cuales a partir de tus inferencias y conclusiones decidiste una determinada acción.
  • Invitá al otro a explorar tu proceso, de forma sinceramente abierta.
  • No busques retrucar las dudas o perspectivas diferentes del otro. Sólo concentrate en escuchar, intentá con toda tu inteligencia subir nuevamente por la escalera, pero ahora incorporando la perspectiva del otro.